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07/10/2008 | Susana Gaviña / ABC

1913-1918: el arte en llamas

Antes de que estallara la Gran Guerra, el ambiente que se vivía en el mundo de la creación artística era de exultación, de vitalidad, el motivo y el motor para romper con las viejas tendencias y construir puentes hacia las nuevas.

Sin embargo, los años de contienda en la que muchos artistas participaron en primera línea desencadenó la decepción y la crisis, que quedó plasmado en multitud de obras que ahora, bajo el título «¡1914! La Vanguardia y la Gran Guerra», y después de cuatros años de trabajo, ha reunido el museo Thyssen-Bornemisza, distribuyéndolas en dos sedes gracias a la colaboración de la Fundación Caja Madrid.

Catarsis del espíritu europeo

Calificada como la «gran exposición de la temporada» por el conservador jefe del Thyssen-Bornemisza, Guillermo Solana, y en un momento en el que se acusa a los museos de buscar con sus exposiciones «el espectáculo de masas», «¡1914! La Vanguardia y la Gran Guerra» representa «un modelo de tradición y de seriedad orientado hacia la educación y la reflexión. En ella no hay un gran gancho sino que toca en la médula de la reflexión entre la cultura y la vida», señaló Solana, que trajo a colación, ayer durante la presentación a la prensa, la afirmación de Walter Benjamin: «No hay documento de cultura que no sea un documento de la barbarie».

La exposición reúne 222 obras de 68 artistas -cedidas por entidades privadas y públicas de dieciséis países- pertenecientes a las distintos movimientos vanguardistas que se generaron durante la década de 1910, algunos de los cuales funcionaron a modo de nacionalismos, como el cubismo francés, el futurismo italiano y el expresionismo alemán, «cuando las preocupaciones que abordaban en sus obras eran las mismas: un sentimiento postraumático provocado por el paso del entusiamo delirante a la decepción sobre el futuro de la civilización europea», apuntó Solana. Por otra parte, y en palabras del comisario de la exposición, Javier Arnaldo, «la Gran Guerra fue una oportunidad para la catarsis del espíritu europeo».

La muestra -un recorrido completamente inédito- está distribuida en trece capítulos, ocho de ellos desarrollados en el museo Thysen-Bornemisza, «que acoge el aspecto más poético», y el resto en la Fundación Caja Madrid, «donde los artistas toman conciencia de la realidad». En los cuatro primeros -«El oscurecimiento del mundo», «La segunda visión», «Últimos días de la humanidad» y «La vanguardia a caballo»-, se han reunido obras de preguerra, «que toman el pulso de la poética ideal a través de las vanguardias, en cuatro pasos de movimientos de sístole y diástole. De dentro hacia afuera». En ellos se incluyen obras de Franz Marc, Otto Dix y Egon Schiele, que ofrecen una visión fatalista del mundo que representan; o bien sirve de revelación a una realidad más elevada, como intentan mostrar Kupka, Souza, Goncharova y Brancusi; mientras que la figura recurrente del jinete, retratado por Kandinsky, Macke y Severini, aparece como símbolo del arte que avanza. También se pueden encontrar en la exposición aquellas obras, firmadas por Man Ray, Léger, Dix y Sironi, que hacen referencia a la mecanización trasladada al campo de batalla como máximo exponente de destrucción.

Los artistas, además de ser testigos de la Gran Guerra, muchos de ellos tomaron parte activa en ella, un desdoblamiento que también dejaron traslucir en sus obras como Max Beckmann y su «Autorretrato como enfermero», incluido en el capítulo «Artista y soldado». El miedo y la degeneración fue otra de las secuelas del conflicto del que dieron testimonio expresionistas alemanes como Grosz y Kirchner.

Punto de lectura. Santillana Ediciones Generales S.L.,

Avenida de los Artesanos 6, 28760 Tres Cantos, Madrid.

Teléfono: 91 7449060. Fax: 91 7449224.

Mail: puntodelectura@santillana.es

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