Un hombre se retira del mundo y construye un exuberante paraíso, de abrumadora belleza, cerca a la ciudad que lo vigila. Escapa de sus rencores, de sus culpas, de la vida familiar que lo persigue e inquieta. Y en varios metros de tierra convive con su mujer, liviana como un pájaro, y se dedica con insistencia a sembrar árboles, criar animales, cuidar flores, construir un universo en el que le sea posible cargar en silencio con todo aquello que lo atormenta.
Cafetales, plátanos, orquídeas; guanábanos, guayabos; conejos, pavos, gatos; y a lo lejos la ciudad, moviéndose, bajo un humero brillante.
El progresivo encierro parece aliviar el dolor de este hombre, pero no hay muros –naturales o artificiales– que nos liberen de nosotros mismos.
- “Tomás González es un narrador contenido y maravillosamente justo que deja su secreto a cada personaje y sabe detectar el deseo de felicidad y justicia, incluso en aquellos encerrados y enfurruñados en sus obsesiones.” Karl-Markus , Neue Zürcher Zeitung, Suiza
- “Como en todos los libros de este narrador de extraordinaria sensibilidad y cuidado del detalle, Los caballitos del diablo gira también en torno a la búsqueda de un equilibrio entre la necesidad de soledad y el anhelo de confianza que presupone la relación con los otros.” Erich Hackl, Die Presse, Austria
- “Los libros de González quedan grabados en la memoria como imágenes que uno observa larga y detalladamente. Estados de ánimo, sucesos cotidianos, sensaciones, pensamientos, olores, sonidos, el clima: todo esto se despliega de una manera concisa y abundante en imágenes por una mano ligera. Sin darse cuenta, el lector entra en un cosmos de una riqueza plástica inmensa que pronto será el suyo.” Georg Sütterlin, NZZ am Sonntag, Suiza