Los herederos de Hergé controlan exhaustivamente los derechos del personaje.
La vida privada de Tintín ha sido durante años un misterio tan insondable como el sexo de los ángeles. La ausencia total de mujeres en sus aventuras (a excepción de la Castafiore) ha despertado todo tipo de teorías acerca de una posible homosexualidad o misoginia del personaje. Moulinsart, la sociedad propietaria de los derechos de autor de Hergé, el creador del intrépido reportero, acaba de demostrar que va a seguir empleándose a fondo para que esta imagen virginal y misteriosa perdure. Y con ella, los beneficios que aún genera uno de los personajes de cómic más célebres de todos los tiempos.
La portada de 'El loto rosa'.
El último caso de un largo historial de desavenencias del tándem Fanny Vlaminck (segunda mujer de Hergé) y su marido Nick Rodwel con investigadores y aficionados al reportero ha tenido lugar en nuestro país. Los herederos del dibujante belga han presionado a Edicions de Ponent para que no vuelva a editar 'El loto rosa', un volumen de homenaje al autor y al personaje en el que Antonio Altarriba describe en un ensayo a un Tintín con diez años más, alejado de sus épicas aventuras y dedicado al periodismo rosa, que se inicia en el mundo sexual de la mano la mismísima Catherine Deneuve. Moulinsart consideraba que el relato pervertía la esencia del personaje.
Publicaciones especializadas que han decidido no dedicar más páginas al reportero para evitar denuncias, páginas web de fans cerradas o sobre las que pesan amenazas de multas, especialistas que no pueden ilustrar sus tesis con viñetas de Tintín son algunos de los ejemplos de una restrictiva y sofocante política de gestión del patrimonio 'tintinesco'. "Llevan su acción a un punto que se acerca más a la censura que a una vigilancia legítima de sus derechos", explica Antonio Altarriba, autor de 'El loto rosa' y asesor científico de la Ciudad internacional del cómic.
En esta ocasión, Moulinsart llegó a presionar a la FNAC para que retirara 'El loto rosa' de la venta. Los abogados de la sociedad y la editorial llegaron al acuerdo de no lanzar una segunda edición de una obra de la que ya se han vendido 800 de los mil ejemplares de la tirada. "Los de Moulinsart cobran hasta por respirar", sentencia Paco Camarasa, editor de Ponent, quien explica que, conociendo los antecedentes del equipo de abogados de Fanny y Nick, no resultaba prudente emprender una batalla legal en su contra.